sábado, 1 de abril de 2017

Era bella.

Sí, era bella, él la miraba y se embobaba preguntándose cómo alguien así podía estar a su lado, no era noticia, que ella mirara más allá y quisiera estar con el porque veía algo, observaba algo, algo dentro de él que era muy bueno.

Los días pasaron, pocos meses, ella dejaba de ser bella, ahora era irritante, ahora era mandona, ahora era incomprensible algunas veces, y no es que ella lo fuera de repente, es que lo que a él le gustaba empezaba a fastidiarle, la belleza y el encanto del momento pasaban. Fue tan pronto para él decir "te amo", porque pensaba que amar era solo sentirse bien aunque luego se sintiera irritado para luego volver a sentirse bien, que mas daba, solo quería alguien que le acompañara. Pero ella no quería lo mismo.

Ella deseaba un compañero incondicional, capaz de soportar sus momentos difíciles porque tenía muchos más hermosos, interesantes y valiosos momentos llenos de amor que ofrecer, sí, ella era bella, y no solo bella, ella era interesante.

Él pensó que la inteligencia era inmaculada, que ella no podía cometer ningún error, idiotizado por sus palabras creía que no podía haber error. Pero ella era humano mortal en esta tierra, ella también necesitaba consuelo, no era muy fuerte en ocasiones. Y con el peso de los días comenzó a sentirse sola.

Sin poder llorar por no tener palabras para explicar, sin poder viajarse en su mundo mental por no saber responder sinceramente a un: "¿estás bien?", a un: "¿qué te pasa?", porque una de dos, o él no lo entendería, o se frustraría. Y ella no necesitaba ninguna de esas opciones.

Después de un tiempo, ya con el alma cansada ella misma se preguntó si aún era bella, era una respuesta de doble filo. Buena porque la respuesta le decía: si, aún eres bella, siempre lo has sido. Mala porque le decía: has dejado de sentirte bella porque tienes alguien que resalta tus defectos y hace ruido por ellos, te dice algo bonito y crees que está bien, pero no dura mucho, y de nuevo hace algo y vuelves a dudar de tí misma, lo peor, piensas que fuiste tú la que hizo algo mal y sabes que no fue así, sabes lo que necesitas y no es lo que tienes ahora.


Duro para ella, al menos tenía una respuesta. Dolor, un precio alto que algunas ocasiones se tiene que pagar para poder llegar a la felicidad, ahí esta, ahí tuvo su respuesta. Ella es bella, ella sabía qué hacer.



viernes, 29 de julio de 2016

Erase una vez, en un lugar no tan lejano, donde las almas ríen por cosas tontas, hablando de superficialidades mientras el tiempo pasa sobre ellas, situación que a veces es buena y a veces no. Pues el reír por cosas tontas y sacar palabras de la boca con poco sentido ayuda al alma para no tener que pensar tanto ni afligirnos por las vanidades de este mundo, como dijera Lord Henry a Basil Hallward aquel día en su estudio, mientras fumaba un cigarrillo tras otro, según la novela del escritor Óscar Wilde: 

"La inteligencia es en sí misma un modo de exageración y destruye la armonía de cualquier rostro. En cuanto uno se sienta a meditar, se vuelve todo nariz, o frente u otra cosa horrible. Repara en los hombres que se distinguen en cualquier profesión docta"

A la vez, no utilizar ni ejercitar el cerebro resulta en algo estúpido, pues si hacemos de ello un hábito nos privamos del simple e importante desarrollo de la mente, haciéndonos ir como "borregos" acarreados al matadero, siguiendo trivialidades vanas porque la mayoría así lo hace y haciéndonos parecer zombies viviendo sin sentido en esto que llamamos "realidad". 

Sí, erase una vez, en un lugar llamado "planeta tierra", o al menos así lo hizo llamar el grupo de seres con dos manos y dos pies, que anda sobre los segundos y come con los primeros; esta es una historia tan interesante como la quieras ver y tan sosa como se lo permitas.

Esta tarde, sentada junto a la ventana, he observado los tulipanes rojos pero ellos siguen sin traer colibrís desde hace algo de tiempo, ha de ser por el aumento de los automóviles que circulan y hacen mayor ruido que antes, porque has de saber que la mayoría de las cosas hermosas se dejan ver en el silencio. Y mientras los observaba he pensado que hay un mundo lleno de luces y color allá afuera, pero me da miedo salir y quebrar todo, porque a veces ni yo misma controlo mis manos y mis pies, los demás órganos y miembros son secundarios, pues son mis pies los que me llevan allá, son mis manos las que me acercan las cosas, y aunque es mi cerebro el que les ordena, son ellos los que hacen el trabajo. Pero, si me quedo aquí por miedo, se que nada cambiará, y a veces el no hacer "nada" es peor que hacer "algo". Aún así, se que tengo correa para mis monstruos, y ahora no me preocupo.



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Un día que para muchos podría haber sido como cualquier otro, una idea surgió en mi cabeza, me dijo lo que ya sabía pero que no había procesado: el tiempo transcurre y la "vida" se va. Así que aquí estoy, antes de que sea tarde. Todo y nada, comenzando a partir de cero.
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